lunes, 23 de agosto de 2010


El azar o tal vez el destino hace llegar la agenda a Paula que, en el verano del 75, le pasa el testigo a Marina, su sobrina adolescente, con la promesa de que investigue sobre el autor del cuaderno.



Pasan 30 años, cuando una llamada de teléfono anuncia a Marina que su tía ha muerto. Recuerda los deberes pendientes que la distancia y el tiempo dejaron por resolver. Conocer el nombre del autor del enigmático cuaderno y saber sobre el futuro que vivió tras su pérdida, se convertirá en una obsesión y hará tambalear la rutina cómoda en que se ha convertido su vida.



Existe un segundo testimonio, una historia no escrita entre las páginas de la agenda. Personas que no han coincidido en el tiempo, que viven situaciones diversas y que han compartido el cuaderno en diferentes épocas, dejan un rastro energético, casi invisible al ojo humano.



Por encima del tiempo y del espacio, un personaje percibe los hilos invisibles que se entrecruzan en el objeto. Se toma una licencia y se dedica a investigar el recorrido de la agenda a través de las diversas personas que la han tenido entre sus manos.

1 comentario:

  1. Uno de los narradores y a la vez personaje de la novela, me ha enganchado tanto que se ha convertido en uno de los protagonistas de la próxima.
    Es la poseedora de esa capacidad para desenredar los hilos invisibles que algunos y a veces son capaces de ver.

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